La fascinación por la velocidad es evidente, pero si tomas la opción más tranquila, y como el caminante, aceleras al ritmo slow del fluir del aire, también puedes llegar a “ser” en todos los sentidos de la palabra y la experiencia.

Todo aquel que haya experimentado el placer de viajar conduciendo una moto, sabrá que es otra forma de recorrer y disfrutar una simple distancia, pero hoy es además la mejor vía para trasladarse dentro de la ciudad y usar el tiempo a tu favor.

Por otra parte,  la experiencia de que tu cuerpo se encare con el exterior, el sentir que todo es aire, en una sucesión espacio-temporal que aún suscita muchas impresiones.

Variar los ritmos de la aceleración a través del leve esfuerzo torsional del acelerador, es como proyectar deseos que se cumplen de inmediato. La fascinación por la velocidad es evidente, pero si tomas la opción más tranquila que te brinda una egomoto, sentirás como cual caminante, que aceleras al mágico ritmo del fluir del aire, pudiendo llegar a “ser” en todos los sentidos de la palabra y la experiencia.

Siente el  viento
Siente la libertad
Siente tu ego

El Tao (camino, ruta…) de la egomoto, será el medio, que te integrará al flujo universal de la ciudad, de tu tiempo y de tu vida, pues al sentir que tu viaje ya no es contaminante sabrás que en tu libertad, tu ego cobra espacio y representación.